Durante un tiempo la mayor ciudad del mundo, Córdoba guarda uno de los grandes edificios de la humanidad: la Mezquita-Catedral, con sus interminables arcos rojiblancos que envuelven una catedral levantada dentro de la mezquita. A su alrededor están la Judería, los patios floridos por los que la ciudad es célebre y el puente romano sobre el Guadalquivir.